Hoy os traigo dos
recetas muy sencillas, de esas que se hacen en un momento, pero que resultan muy agradecidas.
Siguiendo con el
tema Ramadán encontré en el blog Absolutely delicious with Soulafa,
una bebida para refrescarnos por la noche que me encantó y llevo realizando
varios días de esta semana.
Tengo unos amigos
que todas las noches dan un vaso de leche con maizena a sus gemelos por un tema
de bajada de glucosa por la noche. Tenía curiosidad para saber como sabía ese
vaso de leche y mira por dónde este postre me lo ha traído, enriquecido
aromáticamente.
La mouhalabia es
un postre clásico que suele beberse (o tomando con cuchara dependiendo del
espesor) en los países del Magreb durante las noches del Ramadán. Se me antoja, por lo
expuesto anteriormente de mi amigo, como un postre para niños, pero como os decía a mi me ha encantado y llevo toda la semana tomado un pequeño vasito
antes de ir a dormir.
En el libro de
Salah Jamal, “Aroma árabe” encuentro un postre parecido que seguramente da
lugar a este, Mhalabieh que a su vez es una variación del Ruzz bi halib (arroz con leche) en la que se sustituye el arroz por
almidón.
Y como no quería
dejar de pasar el Ramadán sin hacer el postre que Georgina
de La Cuina del Marroc hizo para mí (en
el concurso de mi aniversario), hoy lo he hecho para acompañar este tardío tentempié. También
me han encantado. Una vez más Gracias Georgina.
MOUHALABIA
½ l leche (en mi caso leche entera de calidad)
2 cucharadas de sopa de maizena
2 cucharadas de azúcar (en el original son 4 pero es demasiado dulce para mi)
1 cucharada de sopa de agua de rosas
1 cucharada de sopa de aroma de azahar
Frutos secos laminados o troceados pequeños, preferentemente pistachos o almendras
El agua de rosas podéis encontrarla en cualquier
tienda de productos orientales. Yo la encontré también en mi tienda favorita de
harina, especies, legumbres y frutos secos, J. Renobell.
Poner en un cazo
la leche, con el azúcar y la maizena. Calentar e ir removiendo bien y no dejar de hacerlo hasta
que espese. Apartar del fuego y añadirle el agua de rosa y la de azahar. Tapar
con un papel film y dejar enfriar al menos 3 horas antes de consumir.
En el momento de
consumir espolvorear por encima pistachos o almendras laminadas o a trocitos pequeños. Yo le puse 2
nueces pues no tenía nada más. La cuestión es darle un contraste de frutos
frescos. También se puede añadir un
pelín de canela… eso al gusto.
ZLABIA
125g de harina
150ml de agua
4-5g de levadura prensada
Colorante en polvo naranja (o en gel)
Aceite de oliva virgen para freír (en el original girasol)
2-3 cucharadas de miel
Agua de azahar
Poner el agua a
calentar hasta dejarla simplemente tibia. Deshacer en ella la levadura, el
colorante y la harina. Tiene que quedar una masa algo líquida (si os parece que
está demasiado espesa podéis añadir un pelín de agua). Dejar reposar en un
lugar caliente durante 1 hora.
Meter en un
biberón o en mi caso en el dispensador grande de Lekué para macarons. También nos puede servir un bote de plástico
vacío de mayonesa, kétchup o mostaza que se os haya acabado.
Preparar el
almíbar. Yo puse unas 2 cucharadas generosas de miel en un poco de agua y lo
llevé a hervir unos minutos. Luego le añadí un poco de agua de azahar.
Poner a calentar
el aceite y como si hicierais churros vais dejando caer la masa dándole diversas
formas. Haciendo como ensaimadas queda muy bien pero dejaros llevar.
Cuando lo veáis
doradito darle la vuelta con ayuda de una espátula. Dejar sobre papel
absorbente cuando los saquéis de la sartén.
Con ayuda de la
espátula mojar las zlabias en el almíbar y dejar reposar de nuevo sobre papel
absorbente.
Podéis verlo en
este video tal y como nos indica Georgina. Pero es fácil.