Querido
Vicente,
Hoy
hubieras cumplido 80 años…y quiero traerte este plato que una vez me pediste y
me dijiste que era tu favorito. Te encantaba el arroz, de cualquier manera;
hervido, con salsa de tomate, en sopa, en paella, de forma caldosa, … cualquier forma de arroz. Pero el arroz no es mi fuerte y lo fui
retrasando pensando en ensayar para podértelo hacer en condiciones, no quería
decepcionarte. Pero a veces no tenemos en cuenta la celeridad del tiempo, y en
este caso, fue vital. Llegué tarde y lo siento. Fueron pocas las cosas que pude
hacer para hacerte más llevadero este tiempo, pero no haberte preparado tu
arroz, es algo que me ha pesado. Te lo traigo hoy, día de tu cumpleaños, para intentar
resarcirte.
Pero
aunque te conocí tarde siempre me imantó esa personalidad tan vital que
tenías. Fuiste fuerte y valiente como
esos hombres de antes que sabían que el destino estaba formado de esas dos
palabras, que no tenían ni educación ni tiempo para la debilidad…siempre con
mil cosas por hacer. Estuviste al pie del cañón hasta el último mes, que fue,
curiosamente, el de las vacaciones de verano.
Nunca
te quejaste (y tenías motivos para ello), o si acaso muy levemente, “he pasado
mala noche.. me duele el riñón…me molesta el estómago”… pero luego te ibas al
jardín y te pasabas la mañana arreglando las plantas, o yendo al supermercado a
comprar las cosas que nos hacían falta. No te faltaba energía para aquellas
cosas que considerabas “tus obligaciones”.
Leías mucho, y eso hizo que alguna vez compartiéramos conversación y
libro. Me gustaba cuando llegabas de
trabajar y me sonreías desde la puerta de la cocina, mientras te quitabas la
boina – qué tan bien te quedaba - y preguntabas por el menú. Siempre hubo una
sonrisa, un guiño de ojo… hasta el
último momento.
Una
de las primeras veces que compartí mesa contigo, un fantástico cocido gallego
que cocina como los ángeles Lourdes,tu mujer, estuvimos hablando largo y tendido en una
larga sobremesa. Yo había traído un brownie, y recuerdo como mano a mano, tú,
tu yerno, tu hija y el pequeño Alex, fuimos dando cuenta de él, hasta que te
paraste y dijiste….”basta, que no me quedará para mi”. Y tu nieto, que era de
las primera veces que comía chocolate, se partía de risa. Fue un día redondo.
A
veces cuando me iba y te veía allí sentado, en paz, sintiendo la naturaleza a
tu alrededor, con la vista perdida en tus montaña de Montserrat, esas que te
han acompañado casi toda una vida, me paraba y te miraba en silencio. Esa será
siempre la imagen que tengo de ti grabada en mi disco duro. Dabas tanta paz,
tanta serenidad. Y ahora, siempre que veo las montañas me acuerdo de ti.
Quiero
darte las gracias por muchas cosas. Una de ellas por haber sido una persona
vital que ha vivido la vida sintiéndola, disfrutándola, afrontándola de cara.
Por haber traído al mundo a una hija muy especial, que es una de mis
mejores amigas y que, como tú, es
valiente y es fuerte. Alguien muy
especial que da con generosidad y discreción, como seguramente tú lo
hacías. En los ojos de tus amigos podía
leerse ese sentimiento. Viendo tus antiguas fotos, uno sabe que has gozado, que
has amado y que has sido feliz. Eso le queda a los tuyos.
Espero
estés bien.
ARROZ
A LA MILANESA (RISOTTO MILANESE)
Me costó encontrar una buena receta de arroz a la milanesa…encontré
muchas versiones en libros antiguos y en algunos blogs españoles, pero casi todas llevaban
tomate. En mis recuerdos el arroz a la milanesa es sin tomate, y así ha sido en
algunos blog en italiano que he consultado. Así que he intentando basarme más
en la versión italiana. También el blog Cook me tender
ofrecía una versión sin tomate, así que aquí traigo la mia, hecha básicamente
con retazos de varias que encontré en blogs italianos y de la que encontré en
Directo al Paladar
de la cual extraigo esta bonita historia de su "origen".
“La historia cuenta que un pintor se enamoró de la hija de un gran pintor, Valerio de Flandes y para sorprender a los invitados de la boda, elaboró un arroz con uno de los tintes que usaba en sus pinturas, el azafrán”.
En las recetas italianas el jamón y los guisantes no son ingredientes…, pero no quise prescindir de ellos… me gusta el toque que le dan.
“La historia cuenta que un pintor se enamoró de la hija de un gran pintor, Valerio de Flandes y para sorprender a los invitados de la boda, elaboró un arroz con uno de los tintes que usaba en sus pinturas, el azafrán”.
En las recetas italianas el jamón y los guisantes no son ingredientes…, pero no quise prescindir de ellos… me gusta el toque que le dan.
Ingredientes:
(para
4 personas)
200g
de jamón cortado en daditos
50g
de mantequilla
1
cebolla
4
tazas de arroz (yo lo mido en tazas de café si va ser un primer plato)
50g
de guisantes (mejor si son frescos)
1
vasito de vino blanco
50
g de parmesano rallado
Caldo
suave de pollo o verduras
Azafrán
o Cúrcuma (yo usé cúrcuma, 2 cucharadas soperas)
Sal/Pimienta
Cuando
esté añadimos el jamón. En cuanto el jamón cambie de color
añadimos el vino y dejamos que evapore el alcohol unos minutos e inmediatamente añadimos el arroz y los
guisantes. Dejemos que de un par de vueltas, que se embeba de la preparación.
Añadimos
el caldo y el azafrán. En este caso yo añadí 2 cucharadas de cúrcuma. Yo uso la
misma taza que uso para medir las proporciones de arroz. Suelo poner 3 tazas
por 1 taza de arroz. En este caso usé 2 medidas (queremos que el arroz quede
más bien seco). Al final añadí 2 tazas más para la paella (es como suelen
decirlo las abuelas…).
Dejamos
hacer a fuego suave. Intentamos no remover la paella o la sartén más que con
movimientos a sus asas. Cuando queden 5 minutos finales, rallamos el parmesano
por encima, removemos, tapamos y dejamos reposar unos 10min. Listo y….deliciosus!!!!!
Hoy ví este video de la revista Saveur (que no Saveurs) sobre cómo hacer el arroz milanese y me ha encantado...así que lo incluyo... y podeis ver que es tal cual os decía en la introducción!


























