Muchos de vosotros sabéis de mi pasión por el
Thanksgiving o Dia de Acción de Gracias. Tenéis en el blog todas las recetas
del primer Thanksgiving que viví en Chicago con los Beaubien. Fue una experiencia que me abrió la puerta a
una celebración que se ha extendido a todos mis últimos cumpleaños. Cómo quedan
en fechas similares, la primera vez me pareció un menú perfecto para la
ocasión. Ahora ya es una tradición y mis amigos esperan “su Acción de Gracias
anual” para dar las gracias y celebrar el gozo de seguir siendo amigos.
Cada año lo espero con ansia y cada año termino
Noviembre pensando “no lo haré más”…como os conté en el post-humorístico del
año pasado (ver aquí si os despierta curiosidad). Pero el caso es que, me hace superfeliz. Me lo hace pasarme dos días para preparar
este pequeño “festín” con el ánimo de agasajar y deleitar, de compartir
y de disfrutar todos juntos. Si se presentan voluntarios para ayudar, todavía
me gusta más. Transmitirlo, mostrar las interioridades de las recetas es un punto
que nunca supe iba a disfrutar tanto.
Además en los últimos años he hecho talleres de THK,
que han sido muy satisfactorios. Ver la cara de la gente, disfrutando y
descubriendo un tipo de comida diferente pero que les gusta…no tiene precio. Están
hartos de verlo en las series y en las películas, al fin…saben qué se celebra y
porqué se come. Todos se ponen manos a la obra, y cortan, trocean, preguntan y disfrutan con las historias y abren la boca con admiración cuando abrimos el horno y después del vapor que nos entela las gafas, aparece triunfante ese pavo de 5-6 kg, que huele maravillosamente a salvia y mantequilla y que está pidiendo ser trinchado.
Además este día, un año más y espero que ya no sean
muchos más, me hace extrañar profundamente la ciudad de mis sueños. Chicago, I miss you, again. Una ola de frío te recorre
y estás cubierta de blanco. Missing you.
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| Foto de hoy 24-11-2014 del Chicago Tribune. foto de Jose Mª Osorio |
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| Foto de hoy 24-11-2014 del Chicago Tribune. foto de José Mª Osorio |
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| Foto de hoy 24-11-14 del Chicago Tribune, Michigan Ave, foto de Zbigniew Bzdak |
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Este año os traigo una revisión de uno de los clásicos
en la mesa de THK. La salsa de arándanos o cranberry sauce. No hay pavo sin ella. Aunque en muchas
familias compran la de lata. Pero a mi, y especialmente algunos de mis amigos,
les gusta la hecha en casa.
Esta receta es del nº de Noviembre de este año de Food&Wine, mi revista de
cocina USA. Me gusta más que la que
venía haciendo de la familia Beaubien. Menos dulce. Espero os guste. Es una
salsa ideal para combinar con cualquier carne asada que hagáis al horno, caza o
roastbeef. Os encantará el contraste.
Hice la mitad de los ingredientes. Siempre sobra un
montón y fue suficiente. Usé dos bandejitas de arándanos importados de USA comprados
en el supermercado del Corte Inglés. Tienen que ser los rojos, no los azules. También
podéis comprarlos congelados. En esta ocasión no añadí las cerezas que dice
la receta. Me gusta más así, tan sólo arándanos. La receta aquí.
Por cierto que veréis como cabecera un logo que me regaló Aisha, mi compañera de retos de La Cocina de Aisha,
una amistad que crece con el tiempo en proporción geométrica. Aisha está llena de detalles, que me hacen
desear que estuviera más cerca para que hubiera podido venir a comerse uno de
mis pavos. Quizás algún día.
CRANBERRY SAUCE
Ingredientes:
2 bandejitas de arándanos (2 cups) o una bolsa de congelados
½ cup de cerezas ácidas (congeladas o en conserva sirven también)
½ cup azúcar
¼ cup de zumo de arándanos (yo uso el de Granini)
El zumo de ½ naranja
Sal (Yo usé en escamas)
En un cazo ponemos todos los ingredientes a excepción
de la sal.
Dejamos que hierva y lo vamos dejando. Los cambios de
color son bellísimos y oiréis como los arándanos van “explotando” y abriéndose.
La salsa se irá espesando, aproximadamente en unos 15-25m está.
La aderezamos con un poco de sal y la dejamos en un
pote hermético en la nevera. La podemos hacer con unos días de antelación.
Puede durar hasta una semana.
Se sirve fría o a temperatura ambiente (yo la sirvo
así. La saco de la nevera por la mañana y la dejo que se atempere hasta la hora
de la comida). Si vemos que es muy
espesa le podemos añadir un poco de agua o zumo de arándanos. No fue el caso.














