EXISTE ALGO MÁS ADEMÁS DE LA NAVIDAD
Hoy se inicia Hanukkah o “fiesta de las luces”. Más concretamente esta noche, se encenderá la primera vela del Menorah, o candelabro judío de 9 brazos (8 más el central), que junto con la vela más grande, iluminará las casas dónde se practica la religión judía.
En este país en el que me encuentro, verdadero melting pot de culturas, todo se celebra. La ventaja es que se conoce y por tanto forma parte de la cultura general. La desventaja, se desvirtúa. Y la mayoría de la gente cree que Hanukkah es la Navidad de los judíos. Nada más incierto.
Es más, dada la proximidad de estas 8 noches con la noche de Navidad y para que los niños de estas familias no sientan el desagravio de no tener un papá Noel, muchas de estas familias, las menos tradicionales, han adaptado la pequeña costumbre de dar a los niños un dulce o golosina cada noche, en dar un pequeño regalo.
Según la tradición esta fiesta, que ni mucho menos es la más importante del calendario judío aunque así se crea, arranca del milagro de la luz en una sinagoga durante la guerra con los griegos, con la que los judíos lograron su independencia allá por el segundo siglo a.C. Por lo visto se les había acabado el aceite que encendía la luz sagrada que está siempre encendida por las noches en las sinagogas… y como estaban en medio de una guerra y no podían ir a por más, por una enigmática razón hubo aceite durante ocho noches y tregua en la guerra, he ahí el milagro y la tradición. Como nuestra Semana Santa, es una fiesta que se mueve en fechas diferentes pudiéndose celebrar desde finales de Noviembre hasta finales de Diciembre.
Existen dos corrientes que básicamente establecen que la primera noche, hoy, debe encenderse con la vela más alta (la que se sitúa en medio o en otra posición, pero siempre ha de quedar por encima de las demás) la primera vela del Menorah cuando cae la noche, siempre de izquierda a derecha, mientras que otra corriente arranca de que la primera noche todas las velas están encendidas y se van apagando hasta la noche octava. No debe apagarse nunca la vela de modo no natural, es decir soplando. La vela debe consumirse en su totalidad o apagarse de forma espontánea.
Desde pequeña he sentido admiración por el pueblo judío. Seguramente se trata de una admiración provocada por novelas como la de James A. Michener, “El Manantial de Israel”, (en mi top-ten) o la película de Paul Newman “Exodo”; pero el caso es que siempre me ha parecido un pueblo, como cultura y tradición, que merece mi respeto.
Así que me he puesto a cocinar uno de los sides, o acompañamientos más conocidos de la gastronomía judía, los latkes”, que son pequeños y deliciosos amagos de tortillita de patata..., será que no es tan española como creemos?
LATKES
Ingredientes:
(para 4 personas como acompañamiento)
1 patata
1 cebolla dulce
2 huevos
50 g harina
1 cucharadita de levadura
Sal/pimienta
Cortar la patata en láminas y luego in tiras muy finas. La cebolla de igual modo. Mezclarlo en un bol y salpimentar. Cuanto más fina quede la patata y la cebolla más crujiente resultará el latke.
En otro bol mezclar los huevos con la harina y la levadura. Mezclarlo todo.
Poner a calentar aceite de oliva vírgen extra en una sartén y con una cuchara echar una porción de masa de huevo y patata y cuando esté dorada por un lado darle la vuelta con una espumadera. Una vez fritos dejar sobre papel absorbente y ya se puede servir. Se pueden acompañar de salsas como las típicas de manzana alemanas, agridulces, crema ácida…etc.