LEMON CURD - LACOCINADELOSNUESTROS - EDILIA

domingo, marzo 20, 2011

 

 
 
Edilia fue una abuela putativa o lo que diríamos en nuestros tiempos una abuela de cuidado temporal. Yo adoraba a Edilia. Había vivido mi primera infancia en una ciudad moderna y de repente me ví en una ciudad, dónde el mundo estaba detenido un par de décadas atrás.

Vivimos en Lisboa durante un par o tres de años previos a la revolución de los claveles, es decir hasta el 25 de Abril de 1974. Para nosotros, mi hermano y yo, fue un tiempo excepcional. Pasamos de ser unos niños corrientes, a ser los meninos. Protagonistas en todas partes por ser españoles. Para los compañeros de trabajo de nuestro padre éramos los únicos niños españoles y todo eran mimos y atenciones y para los comercios de nuestra calle resultábamos curiosos. Como todos los niños, no tuvimos ningún problema en aprender un nuevo idioma, y yo me desenvolví en un tiempo récord con el portugués siendo el primer integrante de la familia en hablar con casi todo el mundo…  (éste hecho no tiene más mérito que mis exageradas ganas de comunicarme constantemente) lástima que ese archivo se haya quedado en mi viejo disco duro y no pueda ser recuperado!...Todo fueron cambios divertidos y sorprendentes. El tranvía, la tranquilidad portuguesa que se transmite sin apenas darte cuenta, un nuevo colegio dónde ví,conocí y conviví por primera vez con una niña oriental (Elena Ling), cines y televisión subtitulados, parques enormes con espacios únicamente infantiles con cuidadores dónde los padres podían dejar a sus hijos….y una gastronomía local apasionante a la que nos acostumbramos rápidamente: el bacalao pochado sencillamente en aceite (maravilloso aceite el de Portugal) con sus patatas hervidas, las sardinas a la plancha, el caldo verde que me encantaba y los pastelitos de Belem.

Y luego estaba el mundo de nuestra propia cocina que lejos de ser un espacio íntimo se convirtió en la parte más social de la casa!! Daba a la escalera posterior del edificio por dónde entró, por primera vez en nuestras vidas, un mundo muy pintoresco; el carbonero que alimentaba nuestra caldera, Maria da Luz que iba por los pisos vendiendo pescado fresco sobre su cabeza en una bandeja de mimbre…. y Edilia.  Esta mujer enjuta se ocupaba de la finca dónde vivíamos y me resultaba muy misteriosa. Por primera vez tuve la visión de una viuda rural, total y eternamente vestida de negro, de mirada triste y sonrisa dulce. Mi hermano y yo acostumbrábamos a jugar en un patio interior a dónde conducía la escalera de incendios del edificio y el piso de ella. Allí un pequeño trastero guardaba objetos y muebles de los pisos que sus dueños habían dejado y se convirtió en nuestro gran “tesoro”. Edilia siempre nos dejaba la llave y nosotros jugábamos con la ropa y los muebles creyéndonos terriblemente ricos.

Edilia olía a mujer antigua pero era un olor entrañable. Me llevó por primera vez a una iglesia y lo hizo muchos Domingos iniciándome en un mundo que hasta entonces desconocía (y que abandoné en la adolescencia). Yo adoraba estar con ella, porque la encontraba una mujer tan diferente al mundo del que yo venía que me imantaba con fuerza. Algunas noches en que nuestros padres salían, pocas en realidad, nos quedábamos a su cuidado. Ella nos hacía la cena y luego nos subía a nuestro piso y se quedaba hasta que llegaban nuestros padres. Yo, adoraba estas veladas, en las que penetraba en su hogar… Era una niña muy curiosa y todo me llamaba la atención… fotos, recuerdos, cualquier cosa me servía para oír viejas historias. Nos hacía patatas fritas levemente aceitosas que nos encantaban y luego, cuando venía a darnos las buenas noches, nos enseñaba a rezar una oración al Espíritu Santo. 

Guardo pocas cosas de Edilia… algunos cuentos que me regaló por mi cumpleaños, protagonizados por Anita, “Anita no teatro”, “Anita dona de casa”, “Anita na quinta” Anita em viagem” y Anita mamá” de preciosos dibujos que aún hoy día conservo en un estado impecable (siempre he venerado los libros, desde muy niña), algunas fotos y la receta del lemon curd. Edilia hacia los domingos, bizcochos que rellenaba con esta crema inglesa de limón. Me entusiasmaba.

Ella la recopiló a través de unos antiguos inquilinos de uno de los pisos de la finca, un matrimonio inglés, los Thomson. Acostumbraban a desayunar tostadas con esta crema y hacer pasteles con ella. Edilia me la transmitió en un pequeño folio con su letra antigua, para cuando creciese - me dijo -  y que ya no conservo, pero que apunté en mi primera libreta de recetas.

Recientemente he recordado el olor de Edilia en un desayuno en la Focacceria Buenas Migas dónde elaboran sencillas recetas inglesas e italianas para desayunos y comidas. Entre los gadgets de los  desayunos, junto a la mantequilla y otras mermeladas,  incluyen un pote de mermelada de limón para untar en las tostadas, scones y demás bollería.  Me esforcé en recuperar mi vieja receta y volver a cocinarla, para María, Misha y Gus, a quienes les encanta. Y para mis emociones, que se han endulzado con su recuerdo.

                       
APRIL'S LEMON CURD
 
 
La receta que voy a poneros hoy no es la tradicional del Lemon Curd. Es mi propia adaptación, la que os ofrezco, con un toque más aromático y refrescante…  como un mojito cremoso. He substituido los limones de la receta tradicional por  limas y he añadido aroma de menta en caso de no tenerla fresca. Os servirá para llenar 3 potes de cristal de mermelada. En caso de querer menos cantidad, reducir los ingredientes proporcionalmente.

Ingredientes:

400-420 g de azúcar (según el grado de dulzor deseado)
6 huevos
La piel de una lima
300 ml de zumo de lima(ó 200 +100 de agua si se quiere más suave)
200 g de mantequilla
1/2 cucharadita de esencia de menta o un par de hojas de menta fresca
25 gr de maizena disuelta en una tacita de agua tibia
Blanquar los huevos con el azúcar. Este paso dura unos 10min aprox. consiguiendo duplicar su volumen al llenar la mezcla de aire.

Añadir la piel de la lima, el zumo, las hojas de menta o una cucharadita de esencia de menta y la maizena.

En la receta tradicional el paso siguiente se hace al baño maría. La vida moderna hace que a veces no tengamos tanto tiempo y yo personalmente lo hago en un cazo directamente al fuego en dos tandas. Personalmente creo que uno puede manejarse mejor con poca crema en un cazo más pequeño, que la total cantidad que nos sale que es más difícil de mantener sin grumos.

El truco está en estar removiendo constantemente la crema, y no tener el fuego excesivamente alto. Hay que tener cuidado, y no dejar de remover, pues enseguida se crea una capa más espesa en el fondo del cazo que acabará por pegarse. Removiendo constantemente evitamos la formación de grumos. Si nos sale algún grumo, tampoco hemos de asustarnos…al acabar el proceso pasamos la crema por un colador fino. Desaparecerán. Es en este momento en que vamos añadiendo la mantequilla en porciones pequeñas directamente de la nevera. Dejaremos que se vayan deshaciendo e incorporando a la crema antes de añadir otra porción.  La crema irá espesando. ¿Cómo sabremos que ya está? Fácil. Observaremos que conforme llegamos al punto de ebullición, la espuma blanca en que habíamos convertido los huevos con el azúcar irá desapareciendo siendo absorbida por la propia crema. El color también cambiará… se intensificará el amarillo y parecerá más traslúcida y menos cremosa. En este momento hemos de apartarla del fuego. A veces, ha comenzado el hervor con pequeñas burbujas, pero no nos parece que esté en su punto. La apartamos del fuego, removemos y si nos parece que no está suficientemente espesa volverla al fuego y dejarla unos minutos. Retirar y comprobar. Las primeras veces parece difícil, pero si ya se han hecho cremas antes, lo veremos muy claro.  Para mí, las señales son claras, la desaparición de la espuma y el cambio de color.

Antes de colocarla en los potes de conserva dejarla reposar. Para evitar esa típica capa dura que se pone encima de las cremas al enfriar, taparla con papel transparente tocando la crema. Cuando lo retiremos no habrá ninguna capa.

Esta crema sirve tanto para comer con pan tostado, sobre galletas y  bollería,  como para usarla de relleno en cualquier bizcocho… e incluso puede comerse a cucharadas….


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4 comentarios

  1. mmmmmmmmmmm, q buena pinta!! A ver si me animo algun dia y lo hago!

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  2. Heiiiiiii que yo ya la he probado.... Hummmmm buenisimo. Y que fotos mas bonitas montserrat!!

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  3. Estoy alucinando!!
    Donde aprendiste a hacer estas fotos!!
    La crema tengo que reconocer que esta buena y eso que a mi los citricos no me acaban de gustar!!

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  4. oh qué suerte tengo de tener un pote de esta crema!!!! me encanta ylas fotos!!! no tan buenas como la crema!!!!
    gracias APRIL

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