Hoy es el día mundial de la lucha contra el SIDA. No
quiero dejar pasar la oportunidad de colaborar de algún modo con él.
Hay enfermedades que nos tocan
más por motivos personales. A algunos les afectan unas porque las han sufrido
familiares o amigos, a otros otras porque han conocido en su propia piel sus
consecuencias y finalmente a otros porque simplemente empatizan con ellas.
Con estas cuatro letras se habla
de homosexualidad y se habla de libertad. Para mí, que soy una persona
tremendamente abierta mentalmente, tanto que a veces mi cuerpo no me acompaña,
me pone nerviosa la maninulación que se produce a menudo con la palabra Libertad.
En mi mundo, existen personas que
piensan en verde, en Dios, en Darth Vader, en Marx, en rosa e incluso hay
abogados (parodiando al otro Marx). Los hay judíos, católicos, ateos, que hablan español y que hablan otras lenguas, que aman a personas del sexo opuesto y del mismo, que trabajan con corbata y sin, que tienen hijos y que no, vegetarianos, carnívoros. Vaya lo habital. Pero no hay personas que usen las banderas en general, para crear grupos
sociales. Hay personas que viven y piensan en libertad. Yo misma, no creo en
banderas. Tenemos que amar nuestras raíces, los lugares de los que procedemos,
pero no deben convertirse en motivos para sentirnos mejores que otros. Lo mismo ocurre
con nuestras ideas, elecciones personales de vida ó gustos grastonómicos. En
mi mundo nadie quiere que el otro sea un sello de uno. En mi mundo la
diversidad nos enriquece y nos hace personas libres. En mi mundo la gente ejerce la libertad de pensar. En mi mundo la libertad tiene fronteras y límites que tienen que ver con el otro. Me gusta mucho mi mundo.
Me gustaría que las personas no
pertenecieramos a grupos. Nuestras circunstancias, como diría Ortega y Gasset,
son sólo nuestras. No deberían marcar nuestras vidas, ni nuestros entornos. Ni
deberían servir para ser señalados.
Y lo pondré muy fácil con un ejemplo de hoy que atañe a mi libertad de ser como quiera ser. A través
del Facebook de uno de mis mejores amigos hoy ví un vídeo que me violentó. Lo
hizo porque yo he sentido “esa diferencia” que ha permitido que otros la
esgrimieran para encontrar un modo de herir, señalar o marginar.
Este es el video que hoy me ha
hecho encontrar una excusa para hablar de la LIBERTAD, con letras mayúsculas. Desafortunadamente
no está todavía subtitulado en español, pero os lo contaré muy brevemente. Una
presentadora de TV es “aconsejada” por un mail de un televidente, que su físico
no es el mejor del mundo para transmitir ideas de salud. La presentadora, muy hábilmente,
agradece a este “televidente libre” que haya ejercido su derecho para señalarla desde la libertad y permitir que haya palabras que hieran y puedan
ser usadas para que sus hijos (los del televidente) otro día en el colegio,
ante un ser no-formado como ella por la edad y la madurez, esgriman contra otra
persona, porque no les gusta, no piensa como ellos o simplemente es diferente,
la palabra “gorda”. Es igual si ella es una persona formada, preparada y
profesional para ejercer el trabajo que hace… antes que todo eso, es una gorda,
una obesa, una persona no sana.
Ya está. Ya se ha iniciado la
cadena de los prejuicios, de la ignorancia, de la falta de inteligencia en sí. Bravo
por Jennifer con su valiente respuesta.
Bravo también por todos aquellos
que luchan por la
libertad. Sea del color, calidad y esencia que sea. Desde la libertad amamos y
somos amados.
Y yo no quiero hablar del SIDA y
de los homosexuales. Quiero hablar del día de la lucha contra el SIDA como un día en que deben
recordarse los modos para prevenirnos (todos) de él, para ayudar y para
fomentar su investigación. Del día en que las circunstancias de una enfermedad no se confundan con la libertad; la de amar, la de SER uno mismo.
Y para ilustrar este post, voy a
poneros una deliciosa tarta de queso de colores, que se llama Rainbow, arco
Iris. El arco Iris es un slogan del mundo gay, pero como os decía, no quiero
banderas. Para mi el Arco Iris es un icono de libertad, de alegria, vitalidad,
y de esperanza. Tras la tormenta sale el sol.
Esta receta me la enseñó mi amiga Cristina y la sacó del encantador blog Bake-a-boo. Lo he hecho en varias ocasiones ya. Hay gente que el tema colores “les para” un poco… Podeis hacerlo sin colorear como vereis en una foto que he puesto más abajo.
Pero a mi me encanta así.
RAINBOW CHEESECAKE
Ingredientes:
(para 4-6 personas)
Para la base (bizcocho simple):
3 huevos
125g azúcar en polvo (si no teneis no pasa nada, usad normal)
1/4 cucharada de café de sal
100g de harina
22g de aceite de oliva suave
22g de leche
1/4 cucharada de café de esencia de vainilla
Encender el horno a 180º para calentarlo.
Mezclar con el batidor los huevos con el azúcar, la vanilla y la sal. Blanquear al máximo.
Incorporar la harina, si es posible a mano, poco a poco. Mezclar la leche con el aceite y añadir también.
Engrasar con mantequilla y empolvar un molde. Es importante que useis un molde más grande del que será el definitivo para el pastel de queso. Así la base quedará perfectamente encajada en el segundo.
Meter en el horno durante unos 25 minutos. Como siempre cada horno es un mundo, pero pincharlo para comprobar el punto. Dejar enfríar un poco antes de desmoldarlo sobre una rejilla.
Cuando esté frío, colocar el molde con el que vamos a seguir trabajando. Darle la vuelta y usarlo como si fuera un cortagalletas. Así cortaremos una base de circunferencia igual al molde y encajará perfectamente. Colocarlo en el fondo del molde y reservar.
Para el Cheesecake:
120ml de leche fresca
2 yemas de huevo
350g de queso Philadelphia
80g de azúcar en polvo
1 sobre de gelatina en polvo sin sabor (Royal sin sabor)
400g de nata para montar (recordar nivel de grasa superior a 35%)
Colorantes (en mi caso Wilton rosa, verde, azul y amarillo) OPCIONAL
Esencias (en mi caso Scrapcooking de frambuesa, limón, pistacho y coco) OPCIONAL
Poner el queso Philadelphia en un cazo y batirlo un poco para darle cremosidad. Añadir las yemas, el azúcar, las yemas y la gelatina en polvo. Llevarlo al fego evitando que llege a hervir. Ir removiéndolo para evitar que se pegue y veremos que adquiere una unidad. Retirar del fuego y dejar enfríar.
Montar la nata y mezclarla con la mezcla del queso (ya fría, es importante este punto porque podría cortársenos la nata).
A. Si no deseamos colorear la masa, incorporarla al molde dónde tenemos el bizcocho en su base y ponerlo en la nevera. Esperar al menos 3 horas para consumirlo (la gelatina tiene que cuajar) y mejor si se ha hecho la noche antes.
B. Si deseamos colorear la masa…. Dividirla en 4 ó 5 partes iguales (lo mejor es pesar el total de masa en una báscula y calcular el peso de cada parte).
Con colorantes en gel Wilton (para mi los mejores) ir coloreando cada una de las partes. También si vais a ponerles esencias, es el momento. El montaje será del siguiente modo:
Colocar un primer color en el molde con el bizcocho e introducirlo en el congelador unos 10min. Adquirirá un tono brillante. Al sacarlo habrá cuajado bastante y podemos añadir un nuevo color sin miedo a que se mezclen las capas. Proceder así con todas las capas.
Esperar al menos 3 horas para consumirlo (la gelatina tiene que cuajar) y mejor si se ha hecho la noche antes
Para desmoldarlo, si el molde es bueno, no estará enganchado a las paredes del molde (a mi no se me ha enganchado nunca, si está bien cuajado desengancha bien). Aunque podeis engrasarlo un poco antes con mantequilla. De todos modos, podeis usar una especie de láminas de plástico que existen para colocar alrededor del molde y separar así la masa de las paredes (son como una especie de filminas).
Yo lo he usado como pastel de cumpleaños y lo he adornado con banderines. Podeis seguir las instrucciones para hacerlos en el blog A sort of fairytale.
Fa estona que t'he llegit però no podia deixar-te el comentari, desitjava arribar a casa per dir-te que m'has deixat sense paraules! Una dedicatòria fantàstica al dia i a tots els teus amics. Has fet una retrat genial de la societat i el lloc que tu ocupes en aquest món tan divers, del qual jo també en formo part.
ResponderEliminarTens raó quan dius que hem d'estimar les nostres arrels però dins la llibertat de poder decidir com la volem gestionar, cap a on volem anar i qui volem ser. Jo, filla de persones d'arrels molt tradicionals, em sembla que he sabut fer aquest salt, he fet un pas més, i per això em sento tan identificada amb el retrat que fas en aquest post.
Bravo, Mon! i visca la inspiració! Si sabem transmetre tot això als nostres fills crec que arribarà el dia que aquest mon canviarà i les majories sabran fer el clic!
Una forta abraçada, guapa!!!!
Me parece muy bonito y aclarador tu disscurso del día del SIDA!!!
ResponderEliminarMaría
Un post preciós i una tarta ideal per aaquest dia tan important!
ResponderEliminarYa había visto el video, pero he vuelto a escucharla.
ResponderEliminarEs un claro ejemplo, de lo que parece se le olvida a medio mundo.
De lo fácil que es ofuscarse, y no ver lo que de verdad importa en esta vida.
Uno es lo que es y vale lo que vale, más allá de su físico, el color de su piel o sus preferencias sexuales.
En fin, espero que todo lo dicho no quede en utopía.
:)
(tomo nota del cheesecake!!)
Molt ben dit, m'ha agradat molt l'escrit i el pastís m'agrada de les dues maneres.
ResponderEliminarPetons.
Mon, un cop més em trec el barret. I com sempre, jo sóc així, sí la recepta i els pastissos fantàstics, però em quedo amb els sentiments. No sé, potser que jo sigui d'aquestes persones que estic des-ubicada: M'agraden més els escrits? De vegades, en algun bloc comento les fotos i no reparo en la recepta...Estic fora de lloc? Visca les multi-preferències siguin d'on siguin, vinguin d'on vinguin!
ResponderEliminarUn petonàs
Siempre me gustó una frase de un político "liberal" de mi tierra: "El derecho al respeto ajeno es la paz". Hay que saber respetar cada preferencia, sensación, sentimientos de otras personas para que se respeten las nuestras...entre mis amigos cuento a personas sin prejuicios de ningún tipo ellos tampoco las tienen conmigo, y me encanta tu mundo y el mundo que compartes con nosotros porque hace que el mundo en general, sea mejor. Y qué decir del pastel es precioso como todo lo que se cocina por aquí.
ResponderEliminarUn abrazote!
Genial el vídeo no lo había visto y con todo lo que dices. Ay, cuanto queda aún por luchar...Me encanta la receta :)
ResponderEliminarHe descubierto tu blog por la participación en el concurso de recetas de La cocina de Tesa y me has dejado impresionada con tus recetas y la imagen del blog. Me quedo como seguidora para ver con qué más me sorprendes y de paso te invito a que conozcas mi blog a ver que te parece.
ResponderEliminarUn besito desde Las Palmas.
no sé perquè no se'm acudeix mai fer servir els colorants amb aquest tipus de pastissos... queden molt bé i es pot fer coses molt interessants! petons!
ResponderEliminarMe encanta ese cheese cake, pero es que el tema me gusta aún más... así que gracias gracias!
ResponderEliminarMe he quedado con ganas de leerte más, así que me he venido corriendo para acá y mira con qué me encuentro, un post maravilloso April... LIBERTAD en mayúsculas! La tarta una preciosidad, como tú!! un besazo!
ResponderEliminarNada... pués seguiré esperando!;-)
ResponderEliminarBona nit, guapa!
TE ADORO!!!!! eres fantastca, un post maravilloso, me has dejado sin palabras.
ResponderEliminarUna tarta preciosa, a mi me gusta de colorines, es divina como tu, tu personalidad es abrumadora y me encanta leerte, no cambies nunca.
Un beso y felz domingo.
Ettore
Mon, ya sé por que te quiero tanto. ¡Qué bonito lo que has escrito!
ResponderEliminarOjalá llegue un día en que el respeto a las diferencias sea una de las prioridades de nuestra forma de ser.
Precioso el post. Yo no soy muy de tartas, pero suscribo todo lo que has expresado.
Un besazo enorme.